¡Hay lucro para todos!

 

Eduardo Durán Henríquez

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Una vez un usuario de una red social dijo:

“¿Cuándo los actuales estudiantes dejaran de despotricar contra el lucro? Muy simple, cuando ellos empiecen a lucrar. Este fenómeno ha sido histórico. Siempre la juventud ha criticado a la burguesía, hasta que, ellos se aburguesan”.

   La visión que tiene hoy en día la sociedad (sobre todo la latinoamericana) sobre el lucro es en general negativa. Es común escuchar a gente decir que “el lucro es robo legalizado”, ya que prácticamente la palabra lucro se ha demonizado, haciendo que cada vez que esta se diga, se piense o se interprete como algo malo o injusto, siendo que en la mayoría de los casos nos beneficia a todos.

   Para comenzar daremos la definición de la palabra “lucrar” que es: “obtener beneficio de una cosa o persona”. Por lo tanto, si una persona abre una empresa gigantesca de celulares y otra persona abre un simple minimarket estas dos personas ya están lucrando, la diferencia entre estas es la cantidad de beneficio que obtienen de sus respectivos negocios (suponiendo que las dos son eficientes), ya que probablemente la empresa de celulares obtenga mucho más beneficio que el minimarket.

   A este beneficio se le puede llamar también ganancia, excedente o incluso incentivo. Un incentivo es algo que impulsa a hacer o desear una cosa, por lo tanto el incentivo de la gente que lucra es obtener unidades monetarias o dinero.

   Por lo que nos podríamos hacer la pregunta de: ¿por qué cuando la gente lucra obtiene dinero?, y la respuesta es bastante simple, porque la gente que lucra satisface las necesidades de los demás, ya que si no satisfacen las necesidades de los demás entonces estas no tendrían la ganancia o beneficio o el incentivo que buscan, que es el dinero. Por lo tanto, la gente que lucra está obligada a satisfacer las necesidades de nosotros por las que pagaríamos los productos o servicios que nos ofrecen.

   Nosotros mantenemos vivas a las empresas si nos dan lo que queremos de lo contrario las matamos. Esto quiere decir que todas las empresas privadas que están hoy en día activas y que están lucrando y generando millones es porque nos están dando cosas que queremos o que necesitamos y que estamos comprando.

   ¿Qué pasaría entonces si a las empresas privadas se les prohibiera lucrar?. Como dijimos anteriormente el incentivo de lucrar es ganar dinero, por lo que si no se pudiese lucrar significa que los empresarios no tendrían incentivos ni estarían interesados en satisfacer nuestras necesidades o brindarnos los bienes y/o servicios que proveen, ¿para qué lo harían? si no les genera ganancia.

   Imaginemos que esto sucede,  como resultado los empresarios no ganarían dinero y nosotros no tendríamos sus bienes y servicios (todos salen perdiendo) y el Estado se tendría que hacer cargo de lo que antes se hacían cargo los privados (nadie nos asegura que el Estado lo hará de forma eficiente y que brindará los mismos servicios y de la misma calidad que los privados lo dan, ya que este se caracteriza por ser ineficiente y por despilfarrar el dinero), teniendo siempre en cuenta que el Estado no puede ser tan eficiente como el mercado.

   Es en este momento en donde tiene sentido lo que Adam Smith llamaba la mano invisible:

En general cada individuo ni trata de promover el interés público, ni sabe en qué medida lo promueve. Cuando prefiere apoyar la industria domestica sobre la industria extranjera, busca su propia seguridad; y cuando dirige esta industria de tal manera que su producto sea del mayor valor posible, busca su propia ganancia. En este caso, como en muchos otros, es dirigido por una mano invisible para promover un objetivo que no fue parte de sus intenciones. No es siempre malo para la sociedad que este objetivo no fuera intencional. Mientras está persiguiendo sus propios intereses, contribuye más a los intereses de la sociedad que cuando quiere promoverlos intencionalmente. Nunca he visto muchos logros de aquellos que pretenden comerciar para el bienestar público.

—Adam Smith, La Riqueza de las Naciones.

   Según Smith, la mano invisible expresa la capacidad de una economía de mercado en obtener bienestar social (bienes y servicios que consumimos y que nos venden las empresas) a través de la búsqueda del propio interés (empresarios que lucran).

   El lucro no solo se puede relacionar con la mano invisible, sino que también está estrechamente vinculado, a diversas ideas de la Escuela Austriaca como la función empresarial, los órdenes espontáneos, la coordinación social, la destrucción creativa producida por la innovación, el big bang social coordinado, entre otras muchas más ideas aportadas por diversos intelectuales.

   En resumen, toda persona que entra en una relación de intercambio lucra, ya que espera un beneficio de lo que está recibiendo a cambio de lo que está entregando. Ambas partes son, por tanto, deudor y acreedor al mismo tiempo. Una empresa que no satisface las necesidades de los demás es ineficiente por lo tanto quiebra, una empresa que si satisface las necesidades de los demás es eficiente y por lo tanto genera dinero o en otras palabras lucra. Por lo tanto, es el lucro lo que indica si el empresario está cumpliendo con el mandato de los consumidores. Entonces ¿quiénes son los que se benefician del lucro? la respuesta es TODOS.

El verdadero empresario es el que descubre las necesidades de los demás.

-Israel Kirzner

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Este artículo expresa únicamente la opinión del autor y no necesariamente la de la organización en su totalidad. Students For Liberty está comprometida con facilitar un diálogo amplio por la libertad, representando opiniones diversas. Si eres un estudiante interesado en presentar tu perspectiva en este blog, escríbele a la Editora en Jefe, de EsLibertad, Alejandra González, a [email protected].

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