Mario Amorós, la opinión mal informada de un “experto” en Chile

Mario Amorós, la opinión mal informada de un “experto” en Chile


Hay quienes, aprovechándose de su autoridad intelectual, han hecho afirmaciones que pueden resultar muy irresponsables, especialmente cuando éstas no se corresponden con la realidad y sólo contribuyen a generar conflicto y malestar en las personas de una sociedad, tal es el caso de Mario Amorós, quien afirmó “que el modelo económico es injusto y condena a la mayor parte de la población a una vida muy precaria”. En el presente texto analizaremos porqué la aseveración realizada en la entrevista a “La 2 Noticias” es un error.


Felipe Ignacio M. Morales Rodríguez

Chileno. Escritor en EsLibertad, Estudiante de Ciencias Jurídicas y Sociales (Derecho)


Si tuviera que entregar mi opinión acerca de lo mencionado, diría que las aseveraciones del entrevistado son estremecedoramente claras, duras, severas; las justificaciones detrás de ella, por otro lado, no lo son tanto, pues resultan ser, en el mejor de los casos “pueriles”; en el peor, una crítica mal intencionada. Pero, como no deseo opinar sino “hablar en serio”, me centraré en algunas cuestiones aludidas por el historiador y en porqué, de acuerdo a la evidencia disponible, su opinión está errada.

Mario Amorós comienza con una afirmación muy fuerte, que el sistema “condena a la mayor parte de la población a una vida muy precaria”. Lo que está queriendo decir en realidad es que el sistema –dado su carácter intrínsecamente injusto– produce resultados no justos, pero también nos dice que no hay mucho que hacer porque ya hemos sido condenados a ellos; los resultados son así considerados porque sólo benefician a una parte de la población en tanto que perjudican a otra, así se deduce de la frase “condena a una vida precaria” lo cual supone un perjuicio. Con precario podemos entender, en sentido lato, falta de recursos o medios. En jerga económica estamos hablando de: 1) desigualdad, 2) movilidad social y 3) pobreza.

Esto no es todo, sino que a modo de invalidar cualquier argumentación basada en “los datos”, advierte que es imposible observarlas en las “grandes cifras”; que puede verse en función de un estallido social. En otras palabras, sólo es posible verla a través de los datos “malos” (las pensiones, por ejemplo), los “buenos” no nos dicen nada. Desde este sentido está filtrando los datos para confirmar sus propios prejuicios, porque según pudo observarse en la entrevista, Chile tiene indicadores excelentes, pero que éstos no reflejan la realidad. Esto es un error tremendo, pero también supone una crítica muy irresponsable, porque resulta verdaderamente importante para el desarrollo de nuestra sociedad ver los aspectos positivos y a partir de allí centrarnos en resolver los problemas. 

A continuación veremos de la manera más breve posible porqué lo aseverado por el entrevistado es falso, viendo por separado lo referido por el autor, pero además para nutrir aún más esta discusión y a modo de concluir analizaremos bienestar para Chile, que no es sino la suma de todos los componentes positivos para la sociedad.  

El primer éxito de Chile fue reducir la Pobreza

Hace tres décadas el 44 % de la población tenía ingresos por debajo de la línea de la pobreza. Como destaca Beyer (1997, p. 2), citando al Ministerio de Planificación Nacional y Política Económica  (1996) en tan sólo en siete años, esta cifra se redujo a un 28,5 %. Los ingresos de los hogares más pobres se incrementaron en una tasa del 4%, mientras que el ingreso real de los hogares de menores ingresos en Chile creció un 18% entre 1990 y 1994 (Beyer, 1997). Esto no es una coincidencia, sino que es producto de un crecimiento económico constante; cabe destacar en este sentido que entre 1985 y 1997 –la denominada época dorada–, el crecimiento económico promedio del país fue de un 7,1% superior al promedio de los países de la OCDE (De Gregorio, 2005, p. 23). De acuerdo a las cifras del Banco Mundial el año 2000 la tasa de incidencia de pobreza sobre la base de la línea de la pobreza nacional (es decir, por el porcentaje de población) en Chile alcanzaba un 36%, al año 2017 esta cifra se redujo hasta un 8,6%, y a un 6,4% al 2019, cifra que por cierto se obtiene a través de la encuesta de hogares, es decir de datos micros o tal vez “cifras pequeñas” como las llamaría Amorós. En cuanto a la extrema pobreza –sobre la base de 1,90 dólares diarios– cayó del 11,7% a 0.7% entre 1987 y 2017 (Banco Mundial, 2018); en tanto que la pobreza (medición tradicional) de acuerdo a la encuesta Casen disminuyó de un 16,5% a un 6,3% entre el 2006 y el 2017 (Casen, 2018)

Si lo comparamos con nuestro vecinos veremos que de acuerdo al INDEC la pobreza en Argentina al año 2006 se encontraba en un 29,2%, enfrentando pequeñas variaciones los años siguientes, seguida de un aumento en el segundo trimestre del 2018 pasando a un 32,0% (IDESA, 2019). De acuerdo a la Cepal (2019) Bolivia disminuyó sólo en un 0,1% entre el 2016 y el 2017, pasando de un 35,3 a un 35,2, siendo el país que menos ha reducido su tasa de pobreza en América Latina; mientras tanto Perú redujo la pobreza en un 0,2% para los mismos años, de un 19,1% a un 18,9%. En el mismo documento se observa que Chile es el país que más ha reducido la tasa de pobreza: un 3.0% entre el 2016 y 2017.   

Movilidad social

Lo anterior, es decir, la reducción de la pobreza, sólo es posible si la movilidad social es alta; caso contrario, la posibilidad de ascender socialmente queda reducida casi a cero, por lo que se produce una estratificación de la sociedad. En tales términos sí podría hablarse de que existe una “condena” a la “precariedad”. Pero en vista de la evidencia disponible, no es posible sostener esto para el caso chileno por lo que lo mencionado por el entrevistado no es cierto. De hecho, Chile se encuentra en el primer puesto en movilidad social de acuerdo al informe de la OCDE (Economía y Sociedad, 2018). Por último, si vemos algunos índices de movilidad social como el de Bartholomew veremos que Chile tiene una de las más altas, de 2.06 (Sapelli, 2016, p. 100).  

La Desigualdad en Chile ha disminuído sustancialmente 

El Índice Gini es un medidor global, es decir mide a la población en su conjunto, por lo que no considera las diferencias generacionales y por ello no puede ser tomado como un indicador exacto para evaluar cómo determinadas políticas económicas y sociales han afectado a la desigualdad, puesto que si aplicamos una medida en educación su impacto sólo será medible a través de un efecto cohorte. Sin embargo, no es un buen indicador de mejoría ya que una sociedad puede empobrecerse en su conjunto y en términos de coeficiente de Gini tal sociedad habrá alcanzado un mayor grado de igualdad.

Incluso así, el Gini en Chile ha disminuído de manera importante. Para 1992 era de 56.7; ya para el año 2013 se encontraba en 49.8. Si se aplica el efecto cohorte, para todas las edades mayores a 25 años y menores a 60 de la desigualdad en 2013 es sustancialmente menor a 1992. Para el año 2016 el índice a 46.6, cifra que cayó como era esperable, a un 0.45 al año 2017 (Cepal, 2019). Los datos son coherentes con los estudios de Sapelli, es decir, la desigualdad ha caído y se espera que siga la misma tendencia en los años venideros (Sapelli, 2016, p. 119-122). Pero además, la desigualdad ha disminuido sin necesidad de más ayudas de las ya existentes y poner el foco en la desigualdad podría afectar de manera negativa este resultado, además de afectar la movilidad social, por tanto, estratificar la sociedad (Sapelli, 2014, p. 69-86). 

Si lo comparamos con el resto de países de Latino América observaremos que no es el más alto de la región: Brasil tiene un índice Gini de 0.54; Colombia de 0.51; Costa Rica de 0.50 (Cepal, 2019, p.39). Pero además si nos fijamos en el resto de componentes bienestar como recomendaría Deaton (2015) –como mortalidad, natalidad, morbilidad, , estabilidad política y económica, democracia, corrupción, etcétera–, nos daremos cuenta de que Chile además de haber disminuido la desigualdad y la pobreza, ha mejorado sustancialmente en otros aspectos importantísimos. 

Bienestar

Deaton (2015, p. 8-9) explica que no sólo debemos fijarnos en los ingresos, ya que estaríamos cometiendo el error de aplicar el argumento de Pareto al ingreso: es por ello que no sólo consideraremos los ingresos, sino que tomaremos en cuenta, además, la canasta básica y los ingresos: Chile tiene el ingreso más alto de Latinoamérica de acuerdo a Statista (Chevalier, 2019) OCDE, CEPAL y CAF (2018, p. 117-120); además, una de las canastas básicas más accesibles de América Latina, de tan sólo 52 dólares (Ministerio del Desarrollo Social, 2019). El promedio para Latinoamérica es de 74 dólares, en tanto que Argentina es de 86 dólares, siendo una de las más caras (Coneval, 2019; DANE; INDEC; INEC, 2019; INEI). Esto tiene una importancia trascendental ya que podríamos tener unos ingresos relativamente altos pero una canasta también considerablemente alta, lo que no sería deseable; o incluso peor: ingresos bajos o medios, canasta alta y pobreza alta, como el caso argentino. El mejor de los casos sin duda es un país de donde hay altos ingresos, una tasa de pobreza baja, pero además una canasta básica baja, accesible a la gran mayoría, como en el caso chileno, lo cual es muy positivo.  

Concluyendo, fijémonos ahora en los índices de desarrollo humano (IDH). De acuerdo a la propia ONU, Chile se encuentra en el primer puesto del ranking a nivel latinoamérica con un puntaje de 0.843 (ONU, 2018); podemos contrastar estos datos con otros índices, aunque los resultados en cada uno de ellos son similares para el caso chileno. Consideremos entonces un indicador diferente, el Índice de Progreso Social, desarrollado por el trabajo conjunto de economistas de la Universidad de Harvard y el MIT, que se basa en indicadores que agrupan tres categorías: necesidades humanas básicas, bienestar fundamental y progreso social excluyendo variables económicas. En este índice, al año 2017, Chile ocupaba el puesto 25 entre 128 países (Dosque y Valente, 2018, p. 231-234). Pero además Doque y Valente analizan las diferentes tendencias y cómo ellas se relacionan con el bienestar, como p. ej. la modernización de los hogares chilenos (el sistema de alcantarillado, las lavadoras, refrigeradores, el agua caliente, entre otras cosas), el aumento de vehículos etc. Se podría objetar que esto no es importante, puesto que son “cosas materiales” pero su importancia en el bienestar es innegable y la evidencia tan abrumadora que hablar en tales términos es equivalente a ignorar la realidad…

REFERENCIAS

Banco Mundial. (2018). Tasa de incidencia de la pobreza, sobre la base de $1,90 por día (2011 PPA) (% de la población). Recuperado de https://datos.bancomundial.org/indicador/SI.POV.DDAY

Beyer, H. (1997). Distribución del ingreso: antecedentes para la discusión. Estudios Públicos, 65, 1-54

Cepal. (2019). Panorama Social de América Latina 2018. Cepal. Recuperado de https://www.cepal.org/es/publicaciones/44395-panorama-social-america-latina-2018

Chevalier, S. (11 de enero de 2019) Los salarios mínimos en América Latina para 2019. Statista. Recuperado de https://es.statista.com/grafico/16576/ajuste-de-los-salarios-minimos-en-latinoamerica/

Coneval. (2019). Medición de la pobreza. Recuperado de https://www.coneval.org.mx/Medicion/MP/Paginas/Lineas-de-bienestar-y-canasta-basica.aspx

Deaton, A. (2015). The Great Escape. Health, Wealth and the Origins of Inequality. Princeton: 

Princeton University Press (Sixth printing, and first paperback printing; 2015) 

De Gregorio, J. (2005). Crecimiento económico en Chile: evidencia, fuentes y perspectivas. Estudios Públicos, 98, 19-86

Dosque, P y Valente, J. T. (2018). Del centenario a los chilenials. 100 años de transformaciones y 25 tendencias que cambiaron Chile. Santiago de Chile: Centro Latinoamericano de Políticas Económicas y Sociales de la Universidad Católica [Clapes UC] – Editorial UC.

Economía y Sociedad. (2018). Movilidad Social. Chile Nº1. Octubre-diciembre 2018. Economía y Sociedad, 97. Recuperado de https://www.economiaysociedad.cl/contenido-97 

IDESA. (2019). Informe Nº: 802. Argentina tiene 4 veces más pobreza que Chile y Uruguay. Idesa. Recuperado de https://idesa.org/argentina-tiene-4-veces-mas-pobreza-que-chile-y-uruguay/

Ministerio del Desarrollo Social. (2018). Situación de la Pobreza. Síntesis de Resultados. Recuperado de http://observatorio.ministeriodesarrollosocial.gob.cl/…/cas…

Ministerio del Desarrollo Social. (2019). Valor de la Canasta Básica de Alimentos y Líneas de Pobreza. Informe mensual. Recuperado de http://observatorio.ministeriodesarrollosocial.gob.cl/layout/doc/ipc/Valor_CBA_y_LPs_19.01.pdf 

Naciones Unidas Chile. (20 de septiembre de 2018). Chile mantiene primer lugar en Desarrollo Humano en América Latina y el Caribe e igualdad de género es su mayor desafío. Recuperado de http://www.onu.cl/…/chile-mantiene-primer-lugar-en-desarro…/

INEC. (2019). Informe Ejecutivo de las Canastas Analíticas: Básica y Vital. Agosto 2019. Recuperado de https://www.ecuadorencifras.gob.ec/documentos/web-inec/Inflacion/canastas/Canastas_2019/Agosto-2019/1.%20Informe_Ejecutivo_Canastas_Analiticas_ago_2019.pdf

Sapelli, C. (2014). Desigualdad, movilidad, pobreza: necesidad de una política social diferente. Estudios Públicos, 134, 59-84

———. (2016). Chile: ¿Más equitativo? Una mirada a la dinámica social del Chile de ayer, hoy y

mañana. Santiago de Chile: UC


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